(Extracto del Libro "CON UN CASTILLO EN SU NOMBRE", Historia de Castillo de Locubin de Rafael Álvarez de Morales y Ruiz.)
Un día cualquiera hojeando el libro que da titulo a este articulo observo que se describe con una claridad absoluta como antaño se celebraba la Semana Santa en nuestro pueblo, y como resulta que según reza ese famoso dicho que dice: “ Cualquier tiempo pasado fue mejor” , mi imaginación me transporta a ese tiempo donde según relata dicho libro de nuestro ilustre paisano Dº Rafael Álvarez de Morales y Ruiz las celebraciones de la Semana Santa eran de una riqueza artística inigualable tanto a nivel de procesiones como a nivel de representaciones ya que como se dice en el texto eran una mezcla de ambas cosas, y al parecer con el objetivo claro de llegar directamente a través de los sentidos mas elementales del populacho darles el estimulo para despertar los sentimientos religiosos del pueblo, es por todo esto que la dirección de las escenas correspondía al sacerdote, que leía los pasajes del Evangelio desde un pulpito mientras los representantes se limitaban a representar lo leído con gestos y mimo no con voz propia, exceptuando el conocido "Paso de Abraham" que si era hablado, y digo conocido porque aun en nuestros días es recordado por las personas mayores de nuestro pueblo y también es representado si no mal tengo entendido en la Semana Santa de nuestro vecino pueblo de Alcaudete y además y Alcalá la Real también se representan otros pasos a saber "la Venta de Judas", "El Buen y el Mal Ladrón", etc....
Como resulta que estas representaciones debían ser vistas por toda la multitud que se reunía los Jueves y Viernes Santo se levantaban unos tablaos en lugares lo bastante amplios ( en el Castillo era en el de "La Era"), entre estos se dejaba una calle libre por la que discurría la procesión con las imágenes. La decoración era muy elemental, se cubrían los lados con unas cortinas y con sabanas y colchas que prestaba gustosamente el vecindario, y solo se disponía un fondo de ramaje verde para el paso de la Oración del Huerto.
La encarnación de cada uno de los personajes y personajillos que intervenían en los pasos estaba vinculada a una familia que transmitía el honor y el derecho de Padres a Hijos.
Algunas de las familias mas representativas del Castillo eran por ejemplo: "El Gato Rabón"----- Abraham, "Juanico Medina"----- Simón Cirineo, "Bolero"-----San Pedro, "Sastre"-----Judas, "Paquito Collado"-----Capitán de los "Armaos", "Pesetilla"-----Tocaba el Tambor, " Maximiano"-----Trompetero, etc...
....///.... ....///....
Digna de mención es la espectacular variación que con el tiempo sufrieron las representaciones, influidas por muchos factores como por ejemplo la vinculación de los personajes aunque facilitaba la continuidad por otra parte los gestos que se aprendían de padres a hijos iban desvariando y cada vez eran mas ridículos y sin sentido, tal era la cosa que en los últimos tiempos carecían de sentido muchas de las representaciones, y como los actores llevaban la cara cubierta unos con los rostrillos y otros con el capuz de penitente el anonimato favorecía el ambiente de juerga y de escándalo con las tabernas del pueblo abiertas día y noche las borracheras eran espantosas se comenta que en Valdepeñas donde los "armaos" hacían la vela al Santísimo Sacramento en la madrugada del Jueves al Viernes Santo era frecuente que algún Romano cayera al suelo, que vomitaran o que se entretuvieran entre ellos sin respeto algunos.
Como las representaciones duraban dos días se hacia habitual tomar la víspera con tiempo para preparar ropas y coger sitio en la plaza etc.. se guisaba el Miércoles Santo para el resto de la Semana, Cazuela de bacalao encebollao, de sardinas y boquerones en escabeche, de albóndigas y tajadas de bacalao frito, de esta manera no se perdía ni un minuto de lo que en la calle acontecía.
Las procesiones de la Imágenes no se libraban del espectacular desorden, por ejemplo era habitual que al porteador de la campanilla en mitad de la procesión le saliera un aspirante a ella bien pertrechado de aguardiente y le disputara la posesión de la misma entonces los cirios de los penitentes haciendo de palos intervenían en el acto estos abandonaban las filas y tomaban partido uno por otro armándose una de palos que era una bendición
Por todas estas circunstancias año a año se iba perdiendo calidad en la representación y cada vez el desorden era mayor hasta que en el año 1904 en Castillo se representaron por ultima vez conocida los pasos.
Debemos hacer mención a que a pesar de las borracheras y otros excesos, el ambiente en el recinto de la Plaza era de recogimiento y de fe y que la muchedumbre allí acomodada vivía lo qué sus ojos veían en los pasajes.
Se iniciaban los pasos con la Salida procesional de las imágenes de Nuestro padre Jesús y la Dolorosa, desde su ermita al mediodía del Jueves Santo que a la llegada al montecillo se unía a está otra procesión que había salido de la ermita de San Antón con la imágenes de la Verónica, San Juan, y el Señor atado a la Columna, una vez en la Plaza las imágenes quedaban apartadas en la calle central sostenidas en las horquillas y en el mismo orden unas junto a otras para ocupar el mínimo espacio, a continuación los figurantes desfilaban por delante de las imágenes y después el sacerdote subía al pulpito entre el redoblar del tambor imponiendo el silencio y comenzaba el relato con la preparación de la Cena del Señor, a continuación el único paso recitado “ el de Abraham”, tras este el del la “Oración del Huerto”, después el de el proceso, los azotes y humillaciones a Jesús, terminando con esta las representaciones del Jueves Santo, se organizaba de nuevo la Procesión hasta la Iglesia Parroquial.
.....////.... .....////....
En la madrugada del Jueves al Viernes Santo volvían las mismas imágenes a la Era y se reanudaban las representaciones con "el interrogatorio” y “ el Juicio”, el arrepentimiento de Judas”, “Jesús ante Herodes” tras todos estos pasos y cuando se había dictado la Sentencia da Jesús se le cargaba con una Cruz y se formaba la procesión, ocurría entonces un interesante detalle se colocaban frente a frente las imágenes del Nazareno y la Dolorosa y la Virgen movida por un resorte inclinaba el cuerpo, como en despedida de su hijo, acabada esta ceremonia se ordenaba la procesión y, mientras el sacerdote leía las invocaciones finales, iba desfilando camino de la Iglesia.
Como quiera que Gracias a Dios en nuestros tiempos parece que al menos no se pierden las formas a la hora de expresar la fe en nuestras procesiones y actos de la Semana Santa, vamos a descartar las referencias a las borracheras y demás excesos que se describen y nos quedaremos con esas representaciones y el fervor popular con el que se vivían y con el cariño que eran representadas por los actores que en ellas participaban, y además porque no, vamos a soñar con que algún día ( que bonito seria) se encontrara gente dispuesta a colaborar para representar algún paso de los que antaño se hacían, y que aún perduran como dijimos al principio en pueblos cercanos al nuestro y así recuperar una de nuestras mas bonitas tradiciones y un trocito de nuestra Historia.
PD: Información mas amplia en el libro mencionado de donde se ha sacado la información de este articulo.
Autor: Antonio Rosales - 2003