En los alrededores del pueblo se localizan varias zonas de roquedos (por ejemplo en el cerro del Agua) con abundante matorral asociado. En estas formaciones se establece una fauna típica y variada. Entre los insectos típicos de estos lugares hay dos de conducta llamativa. La avispa alfarera construye para su larva una vasija de barro esférica y con cuello de botella. Su ubicación normal es bajo los pequeños salientes de la piedra, de forma que quedan protegidas de las inclemencias del tiempo. Otro insecto típico en las zonas de arena fina que se acumula bajo los roquedos es la hormiga león; no se trata en realidad de una hormiga sino de la larva de un neuroptero, un insecto alado de unos 2-3 centímetros. Esta larva es carnívora y crea una trampa muy eficaz para capturar sus presas. Moviéndose en espiral sobre la arena, genera un embudo de pendientes empinadas, en el fondo del cual se entierra. De esa forma, cuando algún pequeño insecto pasea por el borde del embudo, la arena de éste se desprende y le hace caer hasta el fondo, donde la larva lo captura rápidamente.
Al contrario que la hormiga león, la lagartija colilarga (Psammodromus algirus) no utiliza trampas para la caza, ya que confía en su gran agilidad para un ataque y persecución rápidos. Es frecuente verla tomando el sol sobre las rocas, de donde suele huir a toda velocidad para refugiarse en las grietas más estrechas.
En cuanto a las aves, hay varios grupos de ellas que viven asociados a estos roquedos. No es raro ver moverse de piedra en piedra a un pequeño pájaro de color negro o marrón oscuro y con la cola llamativamente blanca. Se trata de la collalba negra (Oenanthe leucura), que desarrolla toda su vida en tomo a los roquedos, ya que se alimenta y cría en ellos. Más pequeño que la collalba, y más fácil
de escuchar que de ver, es el chochín (Troglodytes troglodites), cuyo nombre científico indica su hábito de nidificar (vivir) en pequeños huecos de las rocas (hábito de cría troglodita). Otro pájaro cuyo nombre le asocia claramente a estos lugares es el roquero solitario (Monticola solitarius). Se trata de un pájaro de tamaño algo menor que el de un mirlo y, aunque parece negro a simple vista, el macho es de una bella tonalidad azul oscuro con brillos metálicos.