En Castillo de Locubín hay un lugar que sin ser un bosque importante, tiene interés y es frecuentado por la gente. Para su acceso debemos tomar la carretera que se dirige a Valdepeñas de Jaén, y como a kilómetro y medio de la salida del pueblo tomamos un desvío muy pendiente a la derecha, que se dirige hacia el río, tras unos 600 ó 700 metros llegaremos a una explanada en la que hay un estanque con abundantes álamos blancos (Populus alba) y que ha sido habilitado hace varios años como merendero.
Los vegetales de la mayor parte del paraje son matorrales de alto calibre, como el lentisco (Pistacia lentiscus) o la coscoja (Quercus coccifera); que están acompañados de otras matas de menor tamaño, pero siempre de carácter leñoso, en las zonas menos degradadas aparecen elementos tales como la oreja de liebre (Phlomis lychnitis) la jara blanca (Cístus albidus), los matagallos (Phlomis purpúrea), el romero (Rosmarinus officinalis) o el tomillo (Thymus mastichina).
Entre hierbas y matas de pequeño porte que aparecen pueden citarse los asperones (Lithodora fruticosa) la sarajeña (Sideñtis hirsuta), el pericón (Hypericum perforatum) el lino blanco (Linum suffructicosum) o la hierba de la crujía (Teucrium pseudochamaepitys). En los bordes del camino y en las márgenes del río, los vegetales que se dan son, debido a la acción humana, fundamentalmente nitrófilos o bien ruderales (Plantas de borde de caminos).
Autor: Trinidad Parras Padilla